Embalse Lautaro alcanza el 8% de capacidad en medio de déficit hídrico en Atacama
PANORAMA. La situación de la región es reflejada por los datos del Boletín Hidrometeorológico de junio de la Dirección General de Aguas.
La Región de Atacama comenzó junio enfrentando un escenario marcado por la escasez hídrica. El último Boletín Hidrometeorológico de la Dirección General de Aguas (DGA) revela que las principales comunas de la región mantienen precipitaciones por debajo de los niveles históricos, mientras las reservas de agua muestran realidades muy distintas entre las cuencas de Copiapó y Huasco.
La situación más compleja sigue concentrándose en la cuenca del río Copiapó. El embalse Lautaro, ubicado en Tierra Amarilla y destinado principalmente al riego agrícola, almacena actualmente apenas 2 millones de metros cúbicos de agua. La cifra representa solo un 8% de su capacidad total de 26 millones de metros cúbicos y está muy por debajo de su promedio histórico para la fecha, que alcanza los 11,5 millones de metros cúbicos.
La realidad es distinta en la provincia del Huasco. El embalse Santa Juana acumula 85,3 millones de metros cúbicos, equivalentes al 52% de su capacidad total de 166 millones. Aunque el volumen sigue bajo su promedio histórico de 124,6 millones de metros cúbicos, muestra una situación considerablemente más favorable que la observada en la cuenca del Copiapó.
AMBAS CUENCAS
Para Ayón García, académico investigador del Departamento de Geología de la Universidad de Atacama e integrante del Laboratorio de Investigación de la Criósfera y Aguas (LICA), la diferencia de ambas cuencas responde a las características de cada sistema hídrico.
“Aunque ambos están en la Región de Atacama, no comparten cuenca ni sistema hidrológico. La cuenca del Huasco se alimenta de los ríos del Carmen y El Tránsito, con cabeceras andinas que históricamente aportan más caudal, lo que permite a Santa Juana mantener un nivel intermedio”, explicó.
El especialista agrega que la situación de Lautaro es resultado de un problema de larga data.
“La cuenca del Copiapó arrastra décadas de sobreexplotación, con alta demanda minera y agrícola, descenso sostenido de acuíferos y un río que prácticamente no escurre en superficie”, señaló.
Dentro del panorama regional, Diego de Almagro presenta los indicadores más cercanos a la normalidad. La estación Las Vegas acumula 15,8 milímetros de precipitaciones durante 2026 frente a un promedio histórico de 16,5 milímetros, registrando un déficit de apenas 4,8%.
En Copiapó, las precipitaciones acumuladas alcanzan 2,8 milímetros, con un déficit de 33,3%.
Los escenarios más complejos se observan en Tierra Amarilla y Alto del Carmen. La estación Lautaro Embalse registra 4,6 milímetros de lluvia acumulada y un déficit de 70,9%, mientras que la estación San Félix acumula apenas 1,2 milímetros frente a los 15,7 milímetros históricos, alcanzando un déficit de 92,4%, el más severo de Atacama.
En la provincia del Huasco, Vallenar registra 6,5 milímetros de precipitaciones acumuladas durante 2026, con un déficit de 32,3%, aunque mejora respecto del mismo periodo del año pasado.
GESTIÓN E INFRAESTRUCTURA APARECEN COMO LAS CLAVES
Desde la Junta de Vigilancia del Río Copiapó y sus Afluentes (JVRC), el gerente general Juan Carlos González, explica que una parte importante de las dificultades que enfrenta la cuenca está relacionada con las características del Embalse Lautaro.
“Su capacidad útil es de aproximadamente 25,7 millones de metros cúbicos, pero una parte importante del agua almacenada se pierde por infiltración debido a las condiciones del terreno. Esto reduce su capacidad de regulación y limita su funcionamiento”, indicó.
El dirigente sostiene que la principal fuente de abastecimiento de la cuenca continúa siendo el agua superficial proveniente de la cordillera y plantea que la modernización del embalse es una de las principales tareas pendientes.
Por su parte, Víctor González, gerente general de la Junta de Vigilancia del Río Huasco y sus Afluentes (JVRH), señala que las diferencias entre las cuencas también están asociadas a la gestión del recurso.
“El boletín es preocupante, pero refleja la realidad que vivimos hoy. La diferencia entre las distintas cuencas va a estar principalmente en cómo se administra el recurso hídrico disponible. Es importante reconocer el esfuerzo de los usuarios de la cuenca del Huasco. Gracias a su gestión y compromiso, hoy contamos con reservas que permitirán disponer de agua para al menos tres temporadas de uso productivo y cerca de diez temporadas para consumo humano, sin enfrentar mayores dificultades”, afirmó el integrante de la JVRH.
Además, destaca que la cuenca del Huasco mantiene una posición relativamente más favorable.
“Hoy estamos consumiendo el agua que produce el deshielo y administrando las reservas de los embalses. En la cuenca del Huasco el consumo humano está garantizado por varios años, incluso si no se registraran precipitaciones significativas en el corto plazo”, indicó.
SIN NIEVE Y CON RIEGOS PARA LA PRÓXIMA TEMPORADA
Aunque algunas estaciones muestran registros superiores a los observados en 2025, Ayón García advierte que aún no existen señales suficientes para hablar de una recuperación hídrica.
“El aumento de las precipitaciones registrado en algunas estaciones sigue siendo insuficiente para revertir la tendencia de largo plazo”, señaló.
El académico agrega que uno de los factores más preocupantes es la ausencia de nieve acumulada en la cordillera.
“En las rutas de deshielo entre Coquimbo y Biobío no hay acumulación nival, con déficit de 100%. Como buena parte del caudal de primavera-verano depende del deshielo, una temporada sin manto de nieve puede significar caudales bajos en los meses siguientes”, advirtió.
Víctor González confirmó que la situación también afecta a la cuenca del Huasco, aunque explicó que existen aportes provenientes de suelos congelados y permafrost que continúan alimentando los cauces, pese a la disminución de los caudales.
En tanto, Juan Carlos González advierte que la menor disponibilidad de agua superficial y la falta de infraestructura de regulación seguirán presionando a la cuenca de Copiapó.
“No podemos hablar de una situación irreversible, pero cada año que pasa sin ejecutar las obras necesarias hace que la recuperación sea más difícil y costosa. La modernización del Embalse Lautaro es probablemente la obra hídrica más importante para el futuro del valle”, concluyó.
Cabe señalar que este medio contactó a la Dirección General de Aguas para conocer su análisis respecto de los antecedentes contenidos en el boletín. Sin embargo, debido a los plazos de cierre de esta edición, no fue posible obtener una respuesta dentro del tiempo requerido.
Fuente: Diario Atacama

