Vecinos del sector estaban agobiados por repetir las experiencias del 2015

Pasada las nueve de la noche dieron el aviso de la crecida del río Copiapó. En ese instante los habitantes de Cancha Carreras en la comuna de Tierra Amarilla, debieron evacuar por la emergencia. Nunca imaginaron que el río arrasaría con cuatro viviendas del sector.

Solo los baños de una casa quedaron en pie tras la agresiva bajada del río. Las personas que habitaban el lugar solo quedaron con la ropa que tenían puesta en ese momento.

“Ahora estoy rescatando lo que pueda entremedio del barro, no saqué casi nada, solo lo puesto. Desde las cinco de la tarde empezó a subir el río y en la noche no quedó otra más que arrancar”, indicó Marcial Álvarez uno de los vecinos afectados.

Con pesar, Álvarez comentó haber perdido su fuente de trabajo, ya que al lado de su hogar mantenía un taller de vulcanización.

“Esto fue muy destructivo, no quedó nada. Con el aluvión del 2015 estuve dos meses sacando barro para poder trabajar, pero ahora no hay nada, ni siquiera algo para limpiar”.

TEMOR

Para los habitantes fue inevitable no comparar la situación con el aluvión del 2015. “No es nada comparado a lo que fue ahora, estas casas desaparecieron completamente”, señaló el arrendatario de una de las viviendas que se encontraban en el lugar, Jaime Rossel.

“Aquí es lamentable, hay cuatro casas que desaparecieron en el sector de Cancha Carreras, se las llevó completamente el río. No fue lo mismo que el 25M, fue mucho peor, mucho más agua que barro”, comentó el concejal de la comuna de Tierra Amarilla que mantiene su vivienda cercana al sector afectado, Cristóbal Zúñiga.

Si bien a estas casas se las llevó el río, las que se encuentran dentro del mismo perímetro resistieron al paso del agua. Sin embargo, adentro de las viviendas el panorama resultó desolador, los habitantes lamentaron sus pertenencias perdidas y animales que no sobrevivieron.

Además, señalaron que el problema que deben afrontar ahora es cuidar lo poco que les queda para que no les roben. “Necesitamos que los militares salgan a la calles, para que nos den seguridad. Imagínese, ahora en la mañana ya estaban robando en una casa, qué nos va a esperar para la noche”, indicó una damnificada, Flor Carvajal.

TRISTEZA

Más abajo, en dirección hacia el centro de Tierra Amarilla la situación no mejoraba. Las marcas que dejó el paso del agua, por el medio de la ciudad, llegaban en muchos casos más allá de la mitad del muro, el barro llegaba hasta las rodillas.

El desborde del río no tuvo compasión con los pobladores que se vieron totalmente superados por la emergencia. Tal es el caso de Carlos Cortés, quien vive hacia los sectores altos de la comuna junto a su madre e hijos.

El agua se apoderó completamente del living, cocina, la pieza de su madre que recién había reparado e incluso la bodega en que guardaba los productos para la fabricación de empanadas, el sustento económico del hogar.

Como conteniendo las lágrimas Cortés comentó: “Esto fue en un minuto no más”, y es que según relató no hubo alerta suficiente para hacer frente a lo que se venía.

Tal fue su sorpresa con que se dieron los hechos, que recién a la una de la madrugada “pasó un camión de milicos y echamos a mi mamá, que tiene diabetes arriba y se la llevaron”, comentó Cortés. Hasta pasado el mediodía, no sabía del estado ni ubicación de su madre. “No la podemos ir a ver, nos ha costado mucho mire cómo está el barro”, comentó.

Metros más abajo, a la altura de la rotonda Ojanco, el panorama no mejoraba. El lodo ingresó sin piedad hasta los domicilios del lugar, arrasando con todo a su paso. “Estoy cansada de ser chilena”, comentó una de las vecinas, quien luchaba por sostener el llanto por no comprender que por segunda vez, en dos años, se encontraba sacando barro desde su vivienda.

Los vecinos del sector acusan justamente a la construcción de la rotonda, que presenta un desnivel hacia las casas, lo que según comentaron afectó el flujo de las aguas, provocando que estas se internen hacia el pueblo.

BALANCE

En Tierra Amarilla se estima que, hasta el cierre de esta edición, son cerca de 200 los damnificados, los cuales se encuentran albergados en los colegios de Tierra Amarilla y Los Loros.

“Tenemos un desastre en el sector de Cancha Carreras donde se fueron algunas casas, tienen más de un metro y medio de barrio, perdimos todo el estadio Eladio Rojas, el parque Rafael Torreblanca y el consultorio de Tierra Amarilla. Hay bastantes pérdidas de infraestructura”, indicó el alcalde de Tierra Amarilla, Osvaldo Delgado.

El edil agregó que necesitan maquinaria pesada, ya que no dan abasto frente al nivel de destrozos originados por el frente meteorológico.

Fuente: Diario Atacama / Daniela Munizaga-Nicolás Hinojosa