La película del realizador chileno Rodrigo Hernández, pronto será exhibida en el circuito de festivales internacionales de cine. La voz de Zoilo Gerónimo Escalante representa el pensamiento de los pueblos originarios del norte de Chile, los que ven cómo la naturaleza sufre la depredación del hombre a través, específicamente, de las actividades mineras. Todo eso afortunadamente está cambiando.

 

En Tierra Amarilla el sol aún se esconde una y hasta dos horas antes que en el resto de la región, por culpa de los cerros de escoria que se acumulan en sus alrededores; diariamente soporta temblores grado 5-6 (Richter) por las tronaduras mineras, y lo que es más grave: se dispararon los índices de enfermedades cadiorespiratorias a raíz de la fuerte polución. Todo eso, afortunadamente, está cambiando…

La presión social ejercida por toda la comunidad de Tierra Amarilla, en sintonía con las autoridades locales, que encabeza el alcalde Osvaldo Delgado, más la compra de Minera Candelaria por parte de la empresa canadiense Ludin Mining (la administración anterior de Freeport-McMoRan, particularmente de su ex vicepresidente, Francisco Costabal, tuvo un manejo deficiente frente al tema, al punto de que la minera fue demandada por el municipio), han redundado en acciones concretas para revertir el panorama descrito.

Los grandes desafíos están focalizados, obviamente, en los temas medioambientales, pero también de vivienda, pues la ciudad muestra un déficit de habilitación de suelos urbanos habitables. La reciente aprobación del Plan de Desarrollo Comunal 2014, más la pronta puesta en marcha del nuevo Plan Regulador, así como los acuerdos verbales alcanzados, hasta el momento, con Ludin Mining, hacen pensar que en mediano plazo terminarán las tribulaciones de los tierramarillanos.

Así, por ejemplo, la inminente habilitación de suelos en el sector norte de la comuna (en una zona cada más libre de contaminación, producto del mejoramiento técnico de la refinería Paipote) permitirá ver un crecimiento habitacional, lejos de los problemas estructurales que han sufrido muchas viviendas en la actualidad producto de las tronaduras, y atrayendo inversiones en servicios modernos, otra urgente necesidad de los vecinos.

Además se proyecta la construcción de plantas desaladoras de agua para 2017, que beneficiarán no sólo a Tierra Amarilla, sino también a Caldera, Chañaral y Copiapó. En suma, los tierramarillinos no sólo han decidido hacer frente a los problemas históricos, sino que han tomado el destino en sus manos, transformándose en protagonistas y conductores de su propio desarrollo territorial.

De esta forma, la voz de don Zoilo Gerónimo Escalante paulatinamente pasará de la gravedad de la protesta al rito que, como buen heredero de la tradición colla, hace todos los días al pie de la montaña, de cara al viento y a los manantiales vírgenes: la sagrada oración a la Pachamama o Madre Tierra…

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Fuente: elmostrador.cl